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3 may 2013

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Los libros como puentes 2


En esta 39 edición la ciudad invitada de honor será Amsterdam. Tiene su espacio propio en el Café Amsterdam en el Pabellón Amarillo. Allí, la fundación Letterenfonds, que se dedica a la promoción de la literatura holandesa en el mundo, recreó el espacio íntimo de un café, en el que se presentará una selección de los mejores escritores holandeses contemporáneos. Como parte de la delegación de la Ciudad Invitada de Honor, contaremos con la visita de Maarten Asscher, Douwe Draaisma, Arnon Grunberg, Herman Koch, Cees Nooteboom, Joke van Leeuwen, Wouter van Reek y Frank Westerman. Aquí una muestra de la literatura holandesa:


Encuentro de Cees Nooteboom

“Dos chicos viene hacia mí por el angosto camino que va del mar al pueblo.
Uno de ellos es un adolescente, alto, sin forma aún, su cuerpo entero se bambolea. A su lado, el paso del chico más joven que le sigue resulta mucho más mesurado. Moreno, sureño, romano. No sé calcular su edad, nueve o diez años tal vez, pero me llama la atención su mirada profundamente abstraída. Es imposible saber lo que está viendo en su interior, claro está, pero el misterio de su concentración extrema me incita a dar un salto en el tiempo. ¿Cuánto tiempo hace que yo tenía su edad? ¿Por qué siento que hay algo en él que reconozco? El hombre que soy ahora, transcurridos más de sesenta y cinco años, ¿estaba ya presente en el niño que no recuerdo? La pregunta me rondará la cabeza el resto del día. ¿Existe eso? ¿Otro ser como espejo en el que tu edad desaparece? ¿Por qué tengo la sensación de haberme cruzado conmigo mismo? Y, si no es así, ¿quién es esa persona que pasó a mi lado y que nunca llegaré a conocer?”



Foto de Klaas Koppe
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2 abr 2011

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satisfacción


Satisfacciones, Bertolt Brecht

La primera mirada por la ventana al despertarse
el viejo libro vuelto a encontrar
rostros entusiasmados
nieve, el cambio de las estaciones
el periódico
el perro
la dialéctica
ducharse, nadar
música antigua
zapatos cómodos
comprender
música nueva
escribir, plantar
viajar
cantar
ser amable.

1 ene 2010

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familia 1


Mi madre, Cristina Frigoni, 1999
Castellana dura,
irrefrenable,
vacía de caricias,
encinta de odios
sitiada por rencores
y desprecios.
Castellana alegre
bailarina,
con soles de misterio
en la cabeza
tonadillera de jotas
por las tardes
de chocolate y ensaimadas.
De vida sarmentosa y dura
exiliada de amores
paternos y patriotas
llevada en ancas
por triste mensajero
de desencuentros
traiciones y locura.
Castellana marginada,
por ser castellana pura
por robar caballeros de otra laya
pariendo sangres de mixtura extraña
indignadas de una alcurnia imaginada.
Huyó de su cuerpo la ternura
como fluyendo al mar
profundamente,
peleó mil batallas sin sentido,
había perdido la guerra
desde el alba.
Recuperó con los años
su alegría, su luz, su bohonomia
días y noches por docenas
dieron tregua
a los fantasmas más temidos.
Como idus en Marzo
resurgieron,
volcanes de odio
como un trueno.
Cuando ya nadie esperaba tanta ira
metida en sus entrañas y sus venas
pedazo por pedazo
se entregó al sentimiento
más huraño.
Nunca el amargo resabio
abandonó su cuerpo,
tal vez en su mente
hubo alguna vez
descanso.